El Centro de Investigaciones Sobre Desertificación (CIDE) ha creado el primer sistema global que evalúa las 'sequías de viento', mediante un índice estandarizado que mide la variabilidad de la velocidad del viento a nivel mundial. Este índice, conocido como SWSI, tiene como objetivo identificar periodos de baja velocidad del viento, lo que resulta crucial para la industria eólica y la calidad del aire en las ciudades. La investigación, liderada por Miguel Andrés Martín del CIDE y publicada en la revista Atmospheric Research, recopila datos históricos de 2.264 estaciones a nivel global desde 1973 hasta 2023, ofreciendo un análisis comparativo de fenómenos en diferentes regiones del mundo.

Los investigadores destacan que las sequías de viento pueden tener consecuencias graves, no solo para la producción de energía eólica, que pudo disminuir hasta un 20% en eventos extremos recientes en EE.UU. y Reino Unido, sino también para la salud pública debido al aumento de la contaminación. Según César Azorín, director del Climatoc-Lab del CIDE, la falta de viento influye en la dispersión de contaminantes y en el aumento de las temperaturas urbanas, lo que acentúa la erosión del suelo y la capacidad de los cultivos para gestionar el agua. Además, el índice SWSI permitirá a las administraciones y a los ciudadanos anticipar cambios en los patrones de viento y su impacto en el entorno.