La ciudad de Kabwe en Zambia enfrenta un grave problema de envenenamiento por plomo que afecta a miles de niños. A pesar del cierre de una mina contaminante en 1994, aproximadamente 200.000 personas han estado expuestas a residuos tóxicos que continúan en el entorno. Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que más del 95 % de los menores en la zona presentan plomo en sangre, lo que conlleva riesgos severos para su salud y desarrollo. La organización ha solicitado a la Unión Africana que intervenga para asegurar el derecho de los niños a un entorno seguro y a la salud.

Las autoridades de Zambia han sido criticadas por no haber tomado medidas adecuadas para limpiar la zona ni proteger a la población. Además, la concesión de nuevas licencias para actividades mineras ha agravado aún más la situación. Las demandas de las organizaciones locales incluyen la limpieza del área afectada, revisiones médicas para todos los menores y una rehabilitación ambiental integral. Esta crisis, que se remonta a la época colonial, refleja la necesidad de una acción inmediata y una gestión ambiental adecuada para proteger a las futuras generaciones.