En Chicago, los coyotes han encontrado una forma de coexistir con el ser humano, convirtiéndose en un elemento clave para el equilibrio del ecosistema urbano. El Proyecto de Investigación del Coyote Urbano de Cook County, que se inició en el año 2000, ha demostrado que estos animales no solo sobreviven, sino que prosperan en la ciudad, utilizando áreas urbanas como refugios y zonas de caza nocturna. A menudo pasan desapercibidos, moviéndose en espacios verdes que parecen insuficientes para su hábitat natural.
Un reciente estudio publicado en la revista Urban Ecosystems analiza la relación entre la población humana y la supervivencia de los coyotes, sorprendiendo a los investigadores al revelar que una mayor densidad de población humana está asociada con una mayor supervivencia de los coyotes. La dieta del coyote urbano no se basa predominantemente en restos de comida humana, sino en presas naturales como roedores, conejos y frutas, lo que sugiere un papel importante en la regulación de ciertas poblaciones de especies urbanas.
Las investigaciones también destacan que los ataques a personas son raros, aunque existe riesgo para mascotas pequeñas. Se recomienda no alimentar a los coyotes ni dejar comida al aire libre para fomentar un ambiente seguro. El estudio de Chicago proporciona un modelo sobre cómo la fauna salvaje puede adaptarse y desempeñar funciones ecológicas valiosas en entornos urbanos complejos.