La propuesta de Brookfield para un desarrollo logístico en Valdemoro, conocido como 'Logistik Valdemoro i4', ha despertado intensas preocupaciones medioambientales, particularmente en lo relacionado con la gestión del agua. La asociación ecologista de la zona ha expresado su alarma sobre cómo este proyecto podría afectar a los arroyos cercanos, ya que contempla una construcción extensa en una superficie de 1.366.818 metros cuadrados, generando un estimado de 48 litros por segundo de aguas residuales.

Entre las medidas proyectadas se incluye un tanque de laminación con capacidad de 20.000 m³, destinado a regular los vertidos al arroyo de Santiago y a mitigar riesgos de inundaciones. Sin embargo, la situación actual de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Sotogutiérrez, que ya opera al límite de su capacidad, plantea serias dudas sobre la viabilidad de permitir nuevos vertidos antes de construir una nueva instalación depuradora. La complejidad de respetar la normativa que protege la zona adyacente al arroyo también podría suponer un obstáculo para la implementación del proyecto.

Frente a esto, los ecologistas han solicitado una revisión exhaustiva de las soluciones técnicas propuestas, con el objetivo de garantizar la protección del medioambiente y evitar inundaciones durante episodios de lluvias intensas. Además, la reciente decisión de aprobar la ampliación de una mina que destruirá la laguna de Ambroz hasta 2037 resalta un conflicto más amplio sobre el uso del agua y la sostenibilidad en la región. Esta laguna, de alto valor ecológico, alberga una gran biodiversidad y su destrucción podría significar la pérdida de hábitats esenciales para varias especies. Estas realidades destacan la necesidad de un equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación de los espacios naturales en la Comunidad de Madrid.