China está tomando medidas para frenar una intensa guerra de precios en el sector fotovoltaico, provocada por un exceso de capacidad industrial. Este desequilibrio entre oferta y demanda ha llevado a una caída drástica en los precios, amenazando la rentabilidad de las empresas del sector. En respuesta, el Gobierno ha convocado a los mayores grupos energéticos estatales para coordinar una estrategia que incluya estándares de calidad más estrictos y un control sobre la capacidad de producción, buscando así estabilizar un mercado crucial para la transición energética global.

Los esfuerzos del Gobierno están dirigidos a evitar la competencia destructiva conocida como “neijuan”, que ha generado ciclos de reducción de precios perjudiciales para la sostenibilidad de la industria fotovoltaica a largo plazo. Además, se consideran fusiones y adquisiciones para consolidar el sector y se refuerza la protección de la propiedad intelectual, utilizando la innovación tecnológica como un eje central para el desarrollo futuro. Tras estos anuncios, el mercado reaccionó positivamente, con varias empresas registrando subidas en sus acciones, lo que sugiere una expectativa de estabilización y mejora en la rentabilidad.