Cerca de cien focas han sido localizadas sin vida en la costa de Kazajistán, lo que ha levantado alarmas sobre la salud del mar Caspio, el mayor lago del mundo y hábitat de especies exclusivas como la foca del Caspio. Los cuerpos, que llevaban semanas en el agua, han sido arrastrados por el viento, complicando la identificación de las causas de su muerte. Las investigaciones iniciales se centran en determinar si la mortalidad se debe a enfermedades, contaminación, pesca ilegal o alteraciones en el hábitat.
Este episodio no es aislado y refleja preocupaciones sobre los impactos ambientales en este ecosistema, que enfrenta amenazas diversas como el clima extremo, la explotación de hidrocarburos y la pesca intensiva. Aunque la foca del Caspio está protegida desde 2020 y se creó una reserva en 2024, la presión sobre su hábitat sigue en aumento. La situación exige una respuesta urgente para preservar la biodiversidad del mar Caspio y evitar futuras crisis ecológicas.