El Gobierno regional de Castilla-La Mancha está trabajando en una ley de cambio climático que representa un avance significativo en la estrategia climática de la región. Esta normativa tiene como objetivo principal la descarbonización, la adaptación y la protección del territorio, un enfoque que se vuelve crucial dado que Castilla-La Mancha se enfrenta a desafíos serios como la desertificación y fenómenos climáticos extremos.

La ley busca transformar el modelo productivo mediante la reducción de emisiones y el impulso de una economía baja en carbono. Asimismo, tiene medidas de adaptación para proteger la salud y sectores vulnerables, además de promover la gestión sostenible del agua y del territorio. Refuerza también el papel de los bosques como sumideros de carbono, contribuyendo a la mitigación del cambio climático y generando beneficios a largo plazo.

El proceso de desarrollo de esta ley ha sido participativo, integrando aportes de administraciones, expertos, empresas y la ciudadanía, lo que garantiza una normativa eficaz y adaptada a las necesidades del territorio. En un contexto donde Castilla-La Mancha es considerada una de las regiones más vulnerables al cambio climático, esta ley se convierte en una herramienta vital para anticiparse a futuros riesgos y fomentar una economía sostenible.