El 10 de abril, España se enfrenta a un notable contraste meteorológico; las temperaturas alcanzarán valores cercanos a los 29 ºC en algunas zonas, superando la media climática por hasta 9 ºC. Sin embargo, se prevé que un frente atlántico provoque un descenso brusco de hasta 15-20 ºC en 48 horas, acompañándose de lluvias intensas y nevadas en cotas relativamente bajas, entre 800 y 1.200 metros.
Se observarán condiciones de calma y cielos despejados al principio, pero esto dará paso a tormentas y ráfagas de viento. El fenómeno de la calima afectará la visibilidad y la calidad del aire en gran parte de la Península, generando además las conocidas “lluvias de sangre” al mezclarse con el polvo en suspensión.
El domingo, las precipitaciones y las nevadas continuarán, afectando especialmente a la mitad oriental y las zonas montañosas. Este episodio extremo pone de manifiesto la inestabilidad climática que se está convirtiendo en una constante, evidenciando la necesidad de preparar y gestionar adecuadamente los efectos del cambio climático en España.