La asociación El Burrito Feliz ha implementado una innovadora estrategia en el Parque Nacional de Doñana, donde burros son utilizados como 'bomberos naturales' encargados de reducir el combustible vegetal y prevenir incendios. Desde 2014, estos animales pastorean la zona, alimentándose de matorral seco y maleza, lo que ha resultado en casi una década sin incendios forestales en el área.
Esta práctica, que combina métodos tradicionales y sostenibles, se ha expandido a regiones como Cataluña y Galicia, donde el problema de incendios está vinculado al abandono del medio rural. Además de la prevención de fuegos, los "burros bomberos" también crean empleo y fomentan la participación comunitaria, contribuyendo así a la recuperación de paisajes degradados.
El uso de burros no solo tiene beneficios para la prevención de incendios, sino que también promueve la biodiversidad al diversificar los mosaicos de vegetación y mejora la salud del suelo. Sin embargo, los expertos advierten que esta estrategia debe formar parte de un enfoque más amplio de gestión forestal para ser verdaderamente efectiva.