En un contexto de crisis global, Bertrand Piccard, presidente de la Fundación Solar Impulse, cuestiona la dependencia de los combustibles fósiles y sus efectos en la sostenibilidad futura. A medida que los precios de la energía aumentan, se hace evidente que las energías renovables son la opción más viable a largo plazo, proporcionando estabilidad y costos más bajos a través de la producción local. Piccard enfatiza la necesidad de adoptar un enfoque dual que combine la eficiencia energética con la transición hacia tecnologías limpias como el hidrógeno y la energía nuclear.
La situación se ve reflejada en la conferencia de Santa Marta, donde se debate el abandono de los combustibles fósiles. Esta cumbre, que reúne a gobiernos, organizaciones y movimientos sociales, busca establecer una hoja de ruta para eliminar progresivamente el uso de petróleo, gas y carbón, resaltando que la transición energética debe ser justa y sostenible, abordando las desigualdades entre países. Sin embargo, las decisiones recientes de varios líderes políticos, que priorizan la competitividad sobre objetivos climáticos, representan un gran obstáculo para lograr estas metas, según Piccard.
El modelo energético actual ha fomentado la dependencia de fuentes contaminantes, que impulsan tanto el cambio climático como la inestabilidad económica global. La conferencia de Santa Marta denuncia que los subsidios a combustibles fósiles distorsionan el mercado e impiden el progreso hacia energías renovables. Así, el abandono de los combustibles fósiles no solo es una necesidad ecológica, sino una cuestión política y social fundamental para garantizar una transición ordenada y equitativa hacia un futuro energético sostenible.