Los árboles africanos están adquiriendo protagonismo en la lucha contra la inseguridad alimentaria y el cambio climático, según expertos de la Organización Mundial de la Agroforestería (ICRAF). En Kenia, un banco genético ubicado en Nairobi preserva 248 especies de árboles que son esenciales para mejorar la fertilidad del suelo y aumentar la producción agrícola. Estas especies nutren los suelos y complementan los cultivos tradicionales, lo que permite una distribución sostenida de alimentos a lo largo del año.
Además de su función agrícola, estos árboles actúan como sumideros de carbono, ayudando a mitigar el cambio climático. Las iniciativas que combinan la investigación genética con tecnologías avanzadas, como el uso de imágenes satelitales para monitorear la salud de los ecosistemas, son cruciales para combatir la deforestación y preservar la biodiversidad. La agroforestería se perfila así como una vital estrategia para asegurar la alimentación y la resiliencia de las comunidades frente a fenómenos climáticos extremos.