El castor europeo, considerado extinto en varias regiones de España, ha reaparecido en el río Tajo, lo que ha sorprendido a los biólogos. Este hallazgo se suma a avistamientos anteriores en los ríos Tormes y Guadalquivir, y sugiere que la especie podría haberse introducido de forma accidental o deliberada, en lugar de a través de una expansión natural. Los expertos se preguntan si esto será beneficioso para el ecosistema o si, por el contrario, generará conflictos en un entorno muy humanizado como el de España.

La historia del castor en el país ha pasado de ser una especie perseguida a una especie protegida desde su inclusión en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial en 2020. Los estudios indican que hay poblaciones crecientes en varias cuencas, lo que obliga a implementar medidas de gestión efectivas para evitar conflictos entre los animaless y la agricultura o infraestructuras. Sin embargo, hay que considerar que los conductos fluviales en España son diferentes a los de otras regiones, lo que puede influir en el tipo de impacto que los castores pueden tener en estos ecosistemas.

La presencia de estos animales podría ofrecer beneficios como la creación de hábitats acuáticos, aunque también podría implicar desafíos, como el control de su población y los posibles conflictos con la actividad humana. Las administraciones están trabajando para conocer las poblaciones y la distribución de los castores, a la vez que se alertan a los ciudadanos sobre la importancia de reportar cualquier avistamiento a las autoridades correspondientes.