Diversos colectivos animalistas y organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos de los animales han solicitado de nuevo al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) que mantenga su oposición al traslado de las orcas Wikie y Keijo desde Marineland Antibes en Francia hacia Loro Parque en Tenerife. En un escrito dirigido a la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, y a la autoridad CITES de España, los firmantes argumentan que el movimiento no considera el bienestar de los cetáceos, sino que perpetúa un modelo de exhibición que ha sido ampliamente criticado. Las organizaciones enfatizan que las orcas presentan complejas estructuras sociales y cognitivas, lo que hace que las instalaciones de Loro Parque no sean adecuadas para satisfacer sus necesidades. Este caso ha generado un amplio debate sobre la ética del cautiverio y la necesidad de explorar alternativas que prioricen el bienestar animal, como la creación de santuarios marinos. La activista Olivia Mandle ha criticado la contradicción que supone la venta de cetáceos en el contexto de normas que prohíben la reproducción en cautiverio, sugiriendo que se está avanzando poco en la protección de estos animales en Europa. La discusión actual resalta la responsabilidad de la sociedad y las instituciones para transformar la percepción sobre la explotación de cetáceos y fomentar modelos más sostenibles y respetuosos con el entorno, alejándose del entretenimiento basado en el cautiverio.