Alemania ha solicitado la prohibición del uso nocturno de robots cortacésped debido a su impacto sobre la fauna urbana, especialmente los erizos, una especie protegida cuyo número está disminuyendo. El uso generalizado de estos dispositivos está causado un aumento significativo de animales heridos y fallecidos, ya que muchos de ellos no cuentan con sensores que detecten a pequeñas criaturas como obstáculos. Esto plantea cuestionamientos sobre las garantías de seguridad proporcionadas por los fabricantes y resalta la necesidad de regulación inmediata.

Un estudio del Instituto Leibniz para la Investigación de la Fauna Salvaje, realizado en 2024, establece una conexión entre el crecimiento del uso de estos robots y el incremento de erizos heridos. Durante la noche, cuando muchas especies están más activas, estos dispositivos pueden ser particularmente dañinos, ya que los erizos no tienen posibilidad de escapar, reaccionando instintivamente al peligro al enrollarse. Este comportamiento aumenta el riesgo de mutilación y muerte, lo que ha saturado los centros de recuperación de fauna.

Ante esta situación, la propuesta de la Unión de Municipios Alemanes aboga por prohibir el uso nocturno de estas máquinas, buscando así minimizar el impacto en la fauna activa durante la noche. Además, se hace un llamado a los usuarios para que programen los robots evitando su funcionamiento en horarios nocturnos, una medida sencilla que puede contribuir a la protección de diversas especies, incluyendo anfibios y reptiles, que también se ven afectados por esta tecnología que amenaza la biodiversidad en los entornos urbanos.