Los agricultores de Doñana son fundamentales para la gestión sostenible del agua en la región, tal como destacó Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente. En un contexto marcado por la escasez de recursos hídricos y el cambio climático, hay una creciente necesidad de colaborar entre agricultores y administraciones para asegurar el futuro de este valioso espacio natural. Durante una jornada técnica con más de 150 expertos y representantes del sector agrario, se resaltó el papel del regadío sostenible y la importancia de equilibrar la actividad económica con la conservación.
Sin embargo, la situación de Doñana se complica con la reciente admisión a trámite del recurso presentado por WWF contra la orden de deslinde del 10 de octubre de 2025. Esta orden, promovida por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha generado un amplio rechazo entre diferentes organismos, incluidos la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. La controversia se centra en que el deslinde redefine la naturaleza de las marismas de Doñana, potencialmente alterando su funcionamiento hidrológico y comprometiendo los esfuerzos de conservación de décadas.
Más de 270 científicos han alertado que las decisiones relacionadas con el deslinde podrían tener consecuencias ecológicas irreversibles, incluida la pérdida de humedales de agua dulce y la alteración de ecosistemas críticos. Esta situación subraya la urgencia de escuchar a la ciencia y promover una gestión del agua que garantice tanto la productividad agrícola como la conservación del medio ambiente en esta región tan icónica y valiosa de Europa.