Asturias acogerá este verano una planta móvil pionera, diseñada en Ámsterdam, que tiene la capacidad de transformar residuos plásticos en petróleo para fabricar nuevo plástico. Este sistema utiliza un proceso de licuefacción solvotérmica, lo que permite procesar mezclas de plásticos sin necesidad de clasificarlos previamente. A través de altas temperaturas y presiones, además de catalizadores especiales, se generan gases aprovechables y un aceite que contiene las moléculas necesarias para crear plástico virgen de alta calidad.
La planta, gestionada por Cogersa, se enfrentará al desafío de trabajar con residuos municipales reales y heterogéneos, lo que representa un paso significativo en la validación de esta tecnología. Desde su financiamiento por el programa europeo Plastice, que ha proporcionado 20 millones de euros, este proyecto ha avanzado notablemente, alcanzando un nivel de madurez tecnológica que sugiere su potencial aplicación industrial.