En la costa de Plouarzel, Francia, un peculiar fenómeno ha llamado la atención: muchos habitantes han encontrado, durante más de cuarenta años, teléfonos con forma del famoso gato Garfield en sus playas. Este caso de contaminación marina ha sido documentado en 'Silly Little Plastic Cat', una película dirigida por Zack Grant, que se estrenó recientemente. La historia comienza en los años 80, cuando un contenedor marítimo que transportaba estos dispositivos se perdió y encalló en una zona inaccesible. Desde entonces, los fragmentos de estos teléfonos siguen apareciendo en la costa, simbolizando la dura realidad de la obsolescencia programada.

El documental subraya un mensaje crítico: los residuos tecnológicos, lejos de ser solo un problema anecdótico, representan un grave desafío ambiental. Con testimonios de los lugareños, se pone de manifiesto que miles de contenedores acaban en el agua cada año, lo que contribuye a una creciente crisis de contaminación. A través de esta narrativa, el proyecto busca promover una reflexión sobre el consumo responsable y la necesidad de optar por la reparación en lugar del desperdicio, instando a los espectadores a reconsiderar sus hábitos de consumo.