El apagón que golpeó a España el 28 de abril de 2025, considerado el más severo en dos décadas en Europa, ha generado un intenso debate sobre el futuro energético del país. Investigaciones concluyeron que el origen del 'cero eléctrico' fue un problema de sobretensión, descartando la conexión directa con el uso de energías renovables. Sin embargo, un 32,8% de la población aún cree incorrectamente que estas energías fueron responsables del incidente. La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha enfatizado que quienes critican las renovables se equivocan, destacando que la inversión en este sector es esencial para un modelo energético más seguro, especialmente en un contexto de crisis global provocada por la guerra y problemas de suministro.

El sector eléctrico ha comenzado a implementar cambios en sus procedimientos para reforzar la estabilidad del sistema, pero las relaciones entre operadores, como Red Eléctrica y las grandes eléctricas, se han tensado. Greenpeace ha denunciado que el miedo generado por el apagón se ha utilizado como un argumento en contra de las energías limpias, favoreciendo intereses en la energía nuclear y el gas, a pesar de las preocupaciones éticas y medioambientales asociadas. A pesar de la evidencia que contradice la idea de que las energías renovables son el problema, la dependencia del gas y la energía nuclear sigue siendo una cuestión delicada debido a sus implicaciones en costos y emisiones de CO2.