La discusión en torno al parque eólico Somaloma-Las Quemadas se intensifica tras la aprobación de una nueva Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable, que se produce pocos meses después de la anulación de la autorización anterior por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria. Este nuevo escenario, impulsado por EDP Renovables, incluye estrictas condiciones ambientales y una vigilancia ecológica reforzada para asegurar su viabilidad ecológica.

El proyecto, que tendrá una potencia instalada de 43,2 megavatios y se situará en los municipios de Valdeprado del Río, Campoo de Enmedio y Valdeolea, enfrenta un creciente escrutinio respecto a su impacto ambiental. Las exigencias de la nueva DIA implican un exhaustivo Plan de Vigilancia Ambiental, que supervisará el proyecto durante años, así como medidas preventivas orientadas a proteger la biodiversidad y el paisaje de la zona. Esta situación pone de manifiesto el delicado equilibrio que debe alcanzarse entre la expansión de las energías renovables y la conservación del entorno natural.

El caso del Somaloma-Las Quemadas es emblemático de la creciente judicialización que sufren proyectos de infraestructuras energéticas en España, exacerbando los retrasos en los planes de descarbonización. Por ello, los expertos advierten que una planificación ambiental rigurosa y la seguridad jurídica serán fundamentales para facilitar el desarrollo de estas iniciativas sin comprometer la biodiversidad ni generar conflictos territoriales.