La propuesta de una macrogranja marina en La Aldea ha generado una intensa rebeldía ciudadana en Canarias. Cientos de personas, incluidos pescadores y colectivos ecologistas, se han manifestado para solicitar la anulación de un proyecto que consideran dañino para la biodiversidad marina y la pesca artesanal. Este conflicto resurge en un contexto delicado, tras los impactos ambientais de una reciente mortandad masiva de peces en la zona, lo que refuerza las preocupaciones sobre la acuicultura industrial.
La macrogranja tiene como objetivo la producción de aproximadamente 5.400 toneladas de lubina y se ubicaría cerca de áreas protegidas de la Red Natura 2000, generando preocupaciones por los impactos en especies en peligro como el angelote. Los manifestantes resaltan que esta expansión acuícola beneficiaría solo a unos pocos y perjudicaría a las comunidades locales y sus tradiciones pesqueras. El rechazo social refleja la necesidad de un debate sobre el crecimiento económico en relación con la conservación mariana y la protección del patrimonio natural de la isla, en medio de un escenario donde la memoria de las crisis ambientales aún está presente.