La valorización energética es vista como un complemento esencial al reciclaje en España, según Veolia, que gestiona más de 65 plantas en todo el mundo. En países como Alemania, Austria y Dinamarca, se demuestra que la valorización energética puede coexistir con altas tasas de reciclaje, procesando residuos que no son reciclables y evitando su envío a vertederos. Esta tecnología no solo contribuye a la seguridad energética y la descarbonización, sino que también genera energía a partir de residuos, con un impacto ambiental significativamente menor que el de un vertedero.
En el contexto español, ejemplos concretos como el Centro de Tratamiento de Las Lomas y el Centro Integral del Maresme evidencian la viabilidad de este modelo, generando cerca de 300.000 MWh anuales. Además, se señala que España tiene el potencial de producir hasta 2.000 GWh anuales mediante valorización energética. Para aprovechar esta oportunidad, se sugiere establecer una hoja de ruta estratégica que proporcione seguridad jurídica a las inversiones y fomente la colaboración entre administraciones públicas, empresas y ciudadanía, alineando al país con las mejores prácticas europeas.