Ernesto Díaz, cofundador del Fondo para la Protección del Lobo, afirma que la protección efectiva del lobo depende de entender y empatizar con los ganaderos, quienes enfrentan pérdidas significativas a causa de ataques de estos animales. Según Díaz, aunque la ley prohíbe matar lobos, la caza furtiva y otras formas de persecución continúan siendo un problema. Es esencial desarrollar procesos de mediación social que aborden y resuelvan los conflictos entre los ganaderos y la especie.
Díaz destaca que, aunque existen indemnizaciones por los daños ocasionados, éstas no suplen el impacto emocional y económico que sufren los ganaderos. Por ello, se debe trabajar en la comprensión de esta problemática desde diversas perspectivas. Ejemplos como la Mesa del Lobo en Cataluña muestran que es posible crear diálogos fructíferos entre los sectores involucrados. Si no se encuentra este equilibrio, Díaz advierte que el conflicto persistirá, lo que podría llevar a un fracaso en la conservación del lobo en la península ibérica.