La ganadería ha comenzado a ser vista como una posible solución al cambio climático gracias a su capacidad para capturar carbono, un cambio de perspectiva que está ganando aceptación entre los expertos. Investigaciones recientes indican que este sector primario no solo emite gases de efecto invernadero, sino que también cuenta con la habilidad de almacenar carbono en los suelos, lo que lo convierte en un potencial aliado en la lucha contra el calentamiento global.

El análisis de explotaciones de ovino en diversas regiones de España ha mostrado que el suelo juega un papel crucial en este contexto. Un suelo saludable actúa como un gran reservorio de carbono y mejora su capacidad para retener agua y nutrientes, lo que contribuye a la resiliencia de los ecosistemas. Además, prácticas como el pastoreo rotacional demuestran ser eficaces en la regeneración del suelo, mejorando al mismo tiempo la productividad del sector.

Sin embargo, los expertos advierten que el sector ganadero enfrenta una resistencia al cambio. Para facilitar la transición hacia prácticas más sostenibles, se requiere un acompañamiento técnico especializado y una reducción de la burocracia que obstaculiza la innovación. A medida que se implementan estas nuevas estrategias, se abre la posibilidad de que la sostenibilidad se convierta en una fuente de ingresos en el marco de los mercados de carbono en Europa.