La situación del vertedero de Ibiza, Ca na Putxa, es crítica, con una saturación inminente y una fecha de cierre para 2028. La isla se ve obligada a enviar residuos a Mallorca, una solución temporal que no abordan el problema de fondo. Para mitigar el colapso, las autoridades locales están buscando inspiración en el exitoso modelo de gestión de residuos de Cerdeña, que ha logrado alcanzar cerca del 76 % de recogida selectiva en dos décadas mediante una combinación de recogida puerta a puerta, gestión de biorresiduos y participación ciudadana.

La baja tasa de separación en origen en Ibiza complica la situación, ya que gran parte de los residuos se deposita en contenedores no reciclables. Esto no solo acelera el llenado del vertedero, sino que dificulta la implementación de una economía circular efectiva. Con la presión turística incrementando la generación de basura, el reto de transformar el modelo de gestión de residuos en la isla se torna urgente. Si no se adoptan medidas efectivas y rápidas, los problemas ambientales relacionados con la acumulación de residuos podrían intensificarse.