Durante una jornada en el Congreso de los Diputados, especialistas en urbanismo y salud pública expusieron la urgencia de repensar el papel del arbolado urbano en las ciudades españolas. Argumentaron que la planificación urbana debe priorizar las zonas verdes, dado que su escasez repercute negativamente en la salud de los ciudadanos y genera desigualdades sociales. La integración del arbolado en el diseño urbano no solo es crucial para embellecer las ciudades, sino que también es esencial para regular la temperatura y mejorar la calidad del aire.
Los participantes coincidieron en que la falta de espacios verdes accesibles está vinculada a problemas de salud, como enfermedades respiratorias y estrés, derivadas de la crisis climática. Subrayaron que las políticas urbanas actuales, centradas en el tráfico motorizado, deben transformarse para crear entornos más sostenibles y resilientes. Ejemplos como el de París, que ha reducido la dependencia del automóvil y mejorado su calidad ambiental, fueron citados como modelos a seguir para fomentar la renaturalización y el bienestar urbano. El debate concluyó con un llamado a convertir el arbolado urbano en una prioridad política y social para avanzar hacia un futuro más saludable y equilibrado.