Desde abril de 2022, España no ha contabilizado ningún día frío récord, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Este fenómeno es parte de una tendencia alarmante en la que se han registrado 209 récords de calor en el último decenio, en comparación con solo 7 de frío. Esta situación evidencia el impacto del cambio climático, que causa un incremento significativo en las temperaturas, lo que, a su vez, reduce la frecuencia de días fríos en todo el país.
Particularmente en Aragón, aunque se han observado episodios de nieve en el Pirineo, estos no modifican la tendencia general de inviernos más cortos. Análisis del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) muestran que entre 2011 y 2020, la media de nuevos récords de días fríos anuales se desplomó a apenas 1,4, en contraste con los 24,1 de las décadas pasadas. Las proyecciones futuras sugieren que será muy difícil batir nuevos récords de frío en Europa, ya que el calentamiento global ha traslado los umbrales de temperatura de manera alarmante.
El impacto del cambio climático se siente también en la disponibilidad de agua en Aragón, donde la reducción de la innivación afecta los recursos hídricos del Ebro. Este fenómeno representa un desafío para la agricultura y el abastecimiento urbano, evidenciando los efectos del calentamiento global en diversas comunidades. Así, el contador de días fríos récord en España sigue parado en cero, un indicio claro de las transformaciones climáticas que se avecinan.