El río Gigüela ha aportado casi 13 hectómetros cúbicos de agua al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, manteniendo el humedal inundado desde febrero de 2026. Este episodio es notable, ya que representa uno de los mayores aportes hídricos registrados en la zona en años recientes, ofreciendo un respiro a un ecosistema que ha batallado contra la sequía y la sobreexplotación del acuífero. Desde febrero hasta finales de mayo, se registraron 12,93 hm³ de aportaciones, superando significativamente los volúmenes de ciclos hidrológicos anteriores.

La buena noticia se manifiesta en el regreso de una variada avifauna, incluido el avistamiento de ocas en el humedal, un indicativo de que el ecosistema está encontrando el alimento y refugio que necesita. Las Tablas se nutren de una delicada interacción entre lluvias, aportes del río y el estado del acuífero que históricamente ha sustentado la zona. Expertos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana advierten que esta recuperación es frágil y depende de precipitaciones extraordinarias, dado que la sobreexplotación del acuífero persiste como un problema estructural.

El Parque, que abarca 3.030 hectáreas, es vital para la conservación de la biodiversidad y destaca como un hábitat crucial para aves migratorias. A medida que las aguas regresan, se observa una notable recuperación en la población de aves acuáticas, incluyendo ánades frisos y cercetas comunes. Sin embargo, la abundancia de agua en otros humedales podría influir en la dispersión de estas aves. Así, el desafío radica en garantizar la existencia continua de agua en el humedal mientras se protege su vegetación acuática y se reduce la presión sobre los recursos subterráneos.