El papa León XIV ha declarado que la crisis climática es «una manifestación y una crítica de la crisis socioeconómica más amplia». En su mensaje enviado para el Austrian World Summit, celebrado en Viena, destacó que los problemas ambientales están intrínsecamente ligados a desigualdades económicas y sociales que afectan predominantemente a las poblaciones más vulnerables. Según el pontífice, resulta crucial que estas comunidades sean el centro de las decisiones sobre adaptación y mitigación del cambio climático.
León XIV también subrayó la importancia de un enfoque multilateral y de la cooperación internacional para concretar estas soluciones, alertando que las iniciativas tecnológicas por sí solas no resolverán las disfunciones estructurales subyacentes. Propuso un nuevo marco financiero internacional que priorice la dignidad humana y permita a los países en desarrollo superar los retos que les plantea el cambio climático, así como cumplir con los compromisos de apoyo económico que los países más ricos tienen hacia las naciones más vulnerables. Además, reafirmó su esperanza en que la próxima COP30 impulse cambios significativos hacia una transición justa, subrayando que se debe priorizar el bien común sobre intereses económicos a corto plazo.