Un nuevo análisis liderado por la Universidad de Texas en Austin documenta un fenómeno inusual en la comunidad de chimpancés del Parque Nacional de Kibale, Uganda, que ha experimentado una escisión y ha caído en un comportamiento violento extremo. Esta comunidad, compuesta por aproximadamente 200 individuos, se había caracterizado por un sistema social flexible y cooperativo durante más de tres décadas. Sin embargo, desde 2015, se comenzaron a notar señales de distanciamiento entre subgrupos, las cuales se intensificaron y, para 2018, resultaron en dos comunidades independientes sin interacción ni reproducción común.

Los investigadores observaron un cambio drástico en las relaciones de estos chimpancés: comportamientos de agresión mutua, incluyendo ataques letales y infanticidios entre las distintas agrupaciones. Entre 2018 y 2024, se documentaron al menos siete ataques a machos adultos y 17 a crías, destacando un aumento notable de la violencia a partir de 2021. Este fenómeno es particularmente raro en chimpancés, ya que las divisiones permanentes son extraordinarias; las pruebas genéticas indican que tales escisiones podrían ocurrir cada 500 años.

Las posibles causas de esta ruptura son complejas, incluyendo competencia por recursos y cambios en la jerarquía de dominancia. La pérdida de individuos clave y la identificación del grupo han jugado un papel crítico, lo que llevó a la polarización social y al eventual colapso de los vínculos que antes mantenían unida a la comunidad. Este caso no solo reconfigura nuestra comprensión de las dinámicas sociales en chimpancés, sino que también ofrece un contexto para reflexionar sobre los conflictos en otras especies y, en consecuencia, en la sociedad humana.