Un equipo internacional, con la participación del IGME-CSIC y bajo el liderazgo del investigador Jorge Jódar, ha desvelado un complejo sistema de agua subterránea en la isla Decepción, Antártida. Este sistema involucra acuíferos interconectados que permiten que lagos de agua dulce, a pesar de su proximidad al océano, se mantengan sin salinidad gracias a la descarga continua de agua dulce que impide la intrusión marina. La investigación ha indicado que el acuífero superficial, estacional y ligado al deshielo, se conecta con un acuífero más profundo que tiene vínculos directos con el mar, lo que lleva a fluctuaciones en los niveles de los lagos en correspondencia con las mareas.

Por otro lado, el estudio también establece una relación entre la composición isotópica de la precipitación y la altitud, lo que podría ayudar a mejorar la interpretación de registros climáticos en la región. Este hallazgo es crucial para entender cómo el calentamiento global afecta la dinámica del permafrost y la interacción entre el agua dulce y salada en esta zona extrema, resaltando la importancia de estudiar el entorno polar y sus recursos hídricos.