Un equipo del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) ha logrado diseñar una nueva membrana para la separación de gases que mejora significativamente la purificación de hidrógeno, alcanzando un rendimiento casi diez veces superior al de membranas comerciales. Esta innovación no solo optimiza la eficiencia, sino que también reduce el uso de disolventes peligrosos, impactando positivamente en costes y emisiones. La membrana incorpora un material poroso que permite una separación más efectiva, aumentando la permeabilidad al hidrógeno en más de un 800% y mejorando la selectividad en un 30%.

La técnica de sintetización utilizada, denominada mecanoquímica, hace posible que se reduce considerablemente el tiempo de producción, pasando de días a horas. Esto también implica una disminución en la generación de residuos tóxicos, lo que brinda un enfoque más sostenible para la industria. A pesar de los prometedores resultados, el CSIC advierte que queda por evaluar la escalabilidad del material en un entorno industrial, donde la eficiencia y la reducción de impactos son cruciales para el futuro del hidrógeno, en un contexto donde más del 96% se produce a partir de gas natural, contribuyendo a las emisiones de CO2.