El almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) en España presenta una paradoja entre su madurez tecnológica y los problemas financieros que enfrenta. A pesar de la caída en los precios de las celdas de iones de litio y la proyección de un aumento de cinco veces en la capacidad de almacenamiento antes de 2030, la financiación bancaria avanza lentamente. Este retraso se debe a la falta de confianza en los flujos de ingresos futuros, lo que interfiere con la bancabilidad de los proyectos.
La hibridación de sistemas de almacenamiento con tecnologías de generación renovable se está convirtiendo en una necesidad imperiosa para mejorar la rentabilidad de los activos fotovoltaicos, que ya enfrentan un deterioro significativo en sus ingresos. La ausencia de un historial operativo que permita asegurar los ingresos del almacenamiento representa un grave impedimento para los bancos, que requieren datos sólidos para la toma de decisiones de crédito. Además, la dinámica del mercado podría hacer que, a medida que más baterías entren, se comprima el diferencial de precio entre las horas de carga y de descarga, erosionando así el modelo de negocio basado en el arbitraje.
Las previsiones mencionan que los pagos por capacidad, recientemente aprobados, aún no se han desarrollado lo suficiente como para ser una solución viable a corto plazo. En este contexto, la generación de un historial operativo, así como la creación de proyectos de referencia, se postula como crucial para atraer la inversión necesaria y desbloquear el potencial de esta tecnología en España.