La danta centroamericana, también conocida como tapir, es el mamífero terrestre neotropical más grande y está catalogada como en peligro de extinción. En Costa Rica, la reserva Valle del Tapir alberga unas mil dantas, destacándose como el único lugar donde este animal es relativamente fácil de observar en comparación con otros países de Centroamérica, donde se enfrenta a amenazas como la caza y la pérdida de hábitat. Sofía Pastor, bióloga vinculada a la IUCN, señala que se ha perdido entre el 30% y el 40% de la población desde los años 50.

Los esfuerzos de conservación incluyen caracterizar la cacería y establecer programas educativos. Esteban Brenes, líder de la Alianza para la Sobrevivencia del Tapir Centroamericano, enfatiza la importancia de esta especie en los ecosistemas, al dispersar semillas y contribuir a la regeneración de los bosques. Iniciativas como el Festival de la Danta, desarrollado en Bijagua, promueven la conciencia sobre la situación de la especie y fomentan el turismo sostenible, lo que ha transformado la economía local al priorizar la conservación sobre la caza. Además, la colaboración con la empresa privada y la participación comunitaria son fundamentales para asegurar la gestión adecuada de los recursos y el futuro de la danta en la región.