La polémica en Cataluña se intensifica con el plan del Govern para establecer 26 megacentros de datos, vinculados a la inteligencia artificial, que podrían consumir hasta 1.000 veces más energía que los centros convencionales. Se estima que esta producción eléctrica generará 3,5 millones de toneladas de CO2 al año, lo que representaría un aumento del 10% en las emisiones totales de la comunidad, desafiando los objetivos de descarbonización establecidos.

Ecologistas en Acción critica este modelo por su escaso retorno económico, señalando que la instalación de estos centros sin una adecuada planificación ambiental implica un uso intensivo de recursos que podría comprometer el sistema energético de la región. Con un consumo estimado de 12.000 GWh anuales, el doble que el de la ciudad de Barcelona, el impacto sobre la red eléctrica y la sostenibilidad es preocupante. Además, se prevé la creación de solo 2.200 empleos a cambio de una inversión de 60.000 millones de euros, lo que demuestra la escasa generación de empleo para la comunidad.

Los centros de datos no solo requieren grandes cantidades de electricidad sino también agua para su refrigeración, lo que agrava aún más la presión sobre los recursos locales. Se estima que un sola instalación puede requerir hasta 150 millones de litros de agua al año. La situación plantea un debate urgente sobre cómo equilibrar el avance tecnológico con la sostenibilidad ambiental.