La legislación recientemente adoptada en Bizkaia representa un cambio significativo en la gestión forestal en un territorio donde el 60% de la superficie está cubierta por montes. Esta norma es la primera actualización desde 1994 y se enmarca en un contexto de creciente presión sobre los modelos productivos existentes y los desafíos del cambio climático. La normativa aboga por medidas de prevención de incendios forestales y una gestión más sostenible de la biomasa y las áreas vulnerables.

El debate en torno a la norma está polarizado. Por un lado, el gobierno foral promueve un enfoque que busca un equilibrio entre la rentabilidad económica, la conservación del medio ambiente y el valor social. Sin embargo, la oposición sostiene que esta oportunidad para fomentar una gestión más centrada en la biodiversidad ha sido desaprovechada, criticando el enfoque continuo en la producción maderera. Otro aspecto relevante es la inclusión de propietarios y expertos en la implementación de la norma, lo que podría facilitar una gestión más diversa y sostenible.

La norma, que impactará a más de 132.000 hectáreas, es esencial para la adaptación del territorio al cambio climático. La supervisión política y la colaboración entre administraciones serán cruciales para el éxito de la norma, ya que las decisiones actuales afectarán la capacidad de los ecosistemas para conservar la biodiversidad y absorber carbono en el futuro.