El 18 de abril, pescadores avistaron un tiburón peregrino de aproximadamente 10 metros cerca de Port-La Nouvelle, al sur de Francia. Esta especie, identificada como Cetorhinus maximus, es inofensiva para las personas, ya que se alimenta de plancton. Sin embargo, su situación es crítica, catalogada como en peligro de extinción en el Mediterráneo por la UICN. Su avistamiento, muy cerca de la costa, es indicativo de la productividad del plancton en primavera, lo que atrae a estos gigantes filtradores. Además, se reportó otro ejemplar cerca de Argelès-sur-Mer y un juvenil en el Port Olímpic de Barcelona.
La biología del tiburón peregrino, que incluye un lento crecimiento y una larga gestación, lo convierte en una especie particularmente vulnerable. Entre las amenazas que enfrenta se encuentran la captura incidental y el tráfico marítimo, lo que incrementa el riesgo de colisiones. A pesar de su inofensividad, se recomienda mantener distancia ante cualquier avistamiento, registrando el momento sin perturbar al animal. Iniciativas como el proyecto Pel-Med buscan mejorar la información sobre esta especie y su conservación en el Mediterráneo.