En las inmediaciones de Madrid se encuentra el humedal de Meaques-Retamares, un área de gran biodiversidad que se ha visto amenazada por la expansión de la planta acuática invasora Ludwigia grandiflora. Detectada desde 2018, esta especie ha incrementado su presencia en el embalse, lo que podría repercutir negativamente en ecosistemas circundantes como la Casa de Campo y el río Manzanares, considerados puntos estratégicos para la biodiversidad local.
La Ludwigia grandiflora se reproduce fácilmente tanto por semillas como por fragmentos, formando densos tapices que afectan la calidad del agua y desplazan a las especies nativas. Además, su proliferación puede favorecer la aparición de mosquitos, lo que representa un riesgo adicional para el entorno. A pesar de los intentos de control por parte de las autoridades, que han incluido intervenciones mecánicas y retirada manual, la situación sigue siendo preocupante y se complica por la ausencia de protección oficial para el humedal, que lo hace vulnerable a las presiones urbanísticas y amenazas biológicas.
El Ministerio para la Transición Ecológica advierte de la necesidad de actuar con urgencia y propone medidas preventivas para evitar la introducción accidental de la planta, incluyendo el manejo adecuado de acuarios y estanques. La detección temprana y la respuesta rápida son claves para controlar esta invasora de manera efectiva. Sin embargo, el tiempo se está agotando y la situación requiere atención inmediata.