Un reciente estudio en Frontiers in Marine Science ha alertado sobre el impacto del calentamiento de los océanos en las ballenas grises del Pacífico nororiental, que ahora se aventuran más en la bahía de San Francisco. Entre 2018 y 2025, al menos el 18,2% de estas ballenas ha fallecido, muchas por lesiones relacionadas con colisiones con embarcaciones, en un área que antes no era un habitual refugio para ellas.

Los investigadores han registrado un notable aumento en la entrada de ballenas a esta bahía, donde los peligros del tráfico marítimo se agravan por el estrecho del Golden Gate, un punto crítico que actúa como un embudo para los barcos. Además de las colisiones, se identifica la malnutrición como un segundo problema significativo para la especie, donde las bajas reservas de alimento en el Ártico complican su supervivencia.

Para mitigar estos riesgos, se han desarrollado iniciativas como el programa Whale Smart, que busca educar a los operarios de embarcaciones sobre la identificación y comportamiento de las ballenas. La investigación también sugiere implementar medidas de gestión adaptativa, como zonas de velocidad reducida, para reducir el riesgo de colisiones y mejorar la seguridad de estos cetáceos en sus rutas migratorias.