La apertura de pistas forestales en La Rioja ha suscitado críticas por parte de organizaciones ecologistas, que advierten del grave impacto ambiental sobre los encinares. Según la Asociación Naturalista Rosalía Alpina, estas obras, que implican el uso de maquinaria pesada, generan grandes desmontes y alteraciones del suelo que son visibles a grandes distancias, especialmente en áreas como Bergasillas, Enciso y Cornago.

Los ecologistas señalan que además de la apertura de pistas, existe una tendencia a transformar estos terrenos en usos agrícolas, lo que provoca una disminución progresiva de la biodiversidad y contribuye a procesos de desertificación en áreas vulnerables. Aunque las administraciones defienden que estas actuaciones facilitan el manejo forestal y la prevención de incendios, los críticos argumentan que el daño causado al ecosistema supera los beneficios económicos previstos. Este debate destaca la necesidad de equilibrar la explotación de recursos naturales con la conservación del medio ambiente.

Las alteraciones en estos ecosistemas no solo afectan la integridad del paisaje, sino que también rompen corredores ecológicos, impactando en la fauna que depende de ellos. En un contexto de creciente preocupación por el cambio climático, estas acciones resaltan la dificultad de encontrar un balance adecuado entre desarrollo y conservación en La Rioja.